Por
Kevin Rojas
Este pasado 17 de enero se estrenó en cines “Glass” y tras
su salida hubo mucha controversia debido a la mala recepción que obtuvo por
parte de la crítica, pero ¿en verdad es tan mala como lo plantean?
“Glass” es la tercera entrega de una saga de superhéroes (Si
no lo teníamos claro, en esta tercera parte nos confirman que sí se trata de
una franquicia de súper héroes) que inició con “Unbreakable” allá en el año
2000 y sucedida por “Split” estrenada en 2016; escrita y dirigida por M. Night
Shyamalan.
Quiero empezar diciendo que antes de ver Glass deben haber
visto Unbreakable y Split para poder entender en su totalidad esta película.
Glass tiene muchos puntos a favor, uno de ellos es el cast y
por consiguiente sus actuaciones. Cuentan con actores de gran nivel y renombre
como lo son Bruce Willis, Samuel L. Jackson y James McAvoy. Las actuaciones son
maravillosas, Bruce Willis un gran actor muy reconocido, Samuel L. Jackson que
nunca baja su calidad actoral y James McAvoy (de mis actores favoritos junto a
Samuel) que desde hace unos cuantos años ha venido sobresaliendo aún más. Considero
que James debe llevarse la nominación a mejor actor en los Oscar del próximo
año. Sé que el año va comenzando y que faltan muchas películas por estrenarse,
pero James lo vienen haciendo espectacular desde Split, su actuación es
impecable, teniendo en cuenta que debe interpretar a múltiples personalidades y
cada una la hace a la perfección.
También tenemos el regreso de Anya Taylor-Joy como Casey
Cook, a Spencer Treat Clark como Joseph Dunn y vemos por primera vez dentro de
la saga a Sarah Paulson encarnando a la doctora Ellie Staple; cada uno de ellos
interpreta su papel de una excelente manera al igual que Charlayne Woodard
volviendo como la madre de Elijah.
Esta cinta cuenta también con un buen manejo de planos y un
buen tratamiento del color. Se hacen presentes unos planos subjetivos que
ayudan a darle dinamismo a la película y ayuda también a la misma narrativa,
además de ponernos en la piel de los personajes. En el cine existen planos y
ángulos con significados, el “plano errante” es uno de ellos, que se nos
muestra cuando un personaje está pasando por un conflicto interno. Y si bien en
este film no nos muestran ese plano (Bueno sí, pero en este caso era más que
todo un plano subjetivo) existe una escena en específico en la que Josep Dunn
habla con la doctora Staple la cual casi lo logra convencer de que su padre no
posee poderes. Joseph al salir del hospital es seguido por la cámara que
pasando por un ángulo cenital termina completamente de cabeza; este movimiento
de cámara se puede interpretar en que la doctora al casi convencerlo de que su
padre no es un superhéroe, a Joseph se le da vuelta todo lo que creía, todo lo
que pensaba que era real se ha caído, se derrumba y empieza a tener un
conflicto al debatirse entre considerar como cierto lo que sus propios ojos han
visto o lo que la doctora le ha hecho creer.
Esto mismo pasa con los espectadores, a lo largo de la
película nos debatimos la posibilidad de que todo lo que hayamos visto en las
en las dos películas anteriores en realidad no sea cierto, que todo lo que
sucedió tengan sus explicaciones lógicas y que sólo sean humanos comunes y
corrientes, no superhéroes. La doctora tiene un poder de persuasión tan grande
que nos llega a convencer hasta a nosotros mismos, al público.
En el cine también se usa el color para dos cosas: estética
y significado. Es cierto que hay significados estipulados para cada color, pero
esto no quiere decir que los colores siempre significarán eso, en algunas
ocasiones el color tendrá como significado lo que el director y el director de
fotografía quieran qué signifique y esto último lo podemos notar en “Glass”.
Desde Unbreakable venimos observando que el color que
representa de David es el verde y el de Elijah es el morado, ya en Split nos
presentan a Kevin como el color amarillo, además de esto se le suma que a cada
personaje que tiene cierta relación con los protagonistas utilicen los mismos
colores que ellos: Joseph utiliza mucho el verde, Casey el amarillo y la madre
de Elijah el morado, adicionalmente en este film nos muestran a los doctora
Staple como el color rosa.
Cómo se nos presentó en el tráiler apreciamos una escena en
la que los tres súper humanos con sus respectivos colores, se encuentran junto
a la doctora dentro de una habitación completamente rosa (el color de la
doctora), la intencionalidad de esto es el mostrarnos lo grande y el poder que
tiene la doctora, su control y como tiene encerrados a los protagonistas, pues
en esa gran habitación rosa, ellos a comparación de ella son solamente tres
puntitos minúsculos e insignificantes de diferentes colores. Justo ahí los
termina confrontando y mostrándole pruebas racionales y lógicas a cada uno de
los pacientes de su situación vivida, casi logrando convencerlos a ellos
también de que no poseen súper poderes.
Otro factor que debo aplaudir es la historia y desarrollo de
personajes, pero esto es un trabajo en conjunto con Unbreakable y Split, no
solamente de Glass, aunque considero que sí faltó un poco más de interacción entre
David y Elijah en esta última entrega.
ADVERTENCIA DE SPOILER: Si aún no has visto la película,
corre a verla y luego regresas. Continúa bajo tu propio riesgo.
Opino que en el momento en que sientes aprecio y empatía por
un personaje malvado, un villano; ese personaje está bien hecho, bien elaborado,
tiene un buen desarrollo, esto lo podemos ver por ejemplo en “Bastardos sin
gloria” con Hans Landa; y Glass tampoco se queda atrás ya que en el clímax de
la película terminan asesinando a los tres protagonistas, el primero en morir es
Kevin Wendell Crumb, uno de los dos villanos y aunque evidentemente es malvado,
su muerte se siente, te duele, sientes empatía, lastima y una especie de
tristeza al verlo fallecer en las manos de Casey; la escena está bien lograda y
eso me encantó.
Ahora me toca mencionar lo único que me dejó un mal sabor de
boca y es que tras el asesinato de los protagonistas, nos damos cuenta que esa
era la verdadera misión de la doctora, ella debía acabar con ellos, no curarlos,
era una misión que le había otorgado una institución ultra secreta (de gente
adinerada y con poder supongo, no lo sé) de la cual no sabemos su nombre, ni
nada. Lo único que sabemos es que está representada por un trébol de cuatro
hojas que llevan tatuado sus integrantes en la muñeca. En ningún momento de la
película o de la saga en general nos dan información, ni siquiera indicios de
que esa institución exista. M. Night Shyamalan simplemente se lo sacó de la
manga, sin dar una justificación certera.
Siento que este final fue lo que popularmente se le conoce como “Deus ex
machina”, un final que surgió por pura necesidad del guión y sin lógica o
justificación en la historia.
A pesar de eso, siento que la película en general sigue
siendo bastante buena, es cierto que en cuanto a guión ese final fue un poco amargo,
pero tampoco tiene tanto realce como para opacar lo bueno que tiene el resto de
la película.


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